miércoles, 23 de octubre de 2013

Ariel Idez en la Facultad de Sociales

El pasado lunes 17 de Junio, los alumnos de la cátedra Cortés de Taller de Expresión I, de la Carrera de Ciencias de la Comunicación Social, tuvimos el privilegio de que nos visitara el escritor, docente y periodista Ariel Idez, egresado de nuestra carrera en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

Eran las nueve de la mañana y a las once la mayoría de los alumnos rendíamos un parcial que nos tenía bastante preocupados. Una oleada de caras demacradas y ojerosas se sentaban a esperar la llegada del escritor Ariel Idez, que por suerte no se asustó ni nos confundió con un montón de zombies, sino que al instante nos hizo comprender que él también había pasado por aquellos bancos y, ahora, después de haber enfrentado todos los obstáculos de nuestra carrera, con Levi Strauss, Adorno y Peirce en el subconsciente, venía a hablarnos desde “el otro lado del mostrador”. Dado el grado de humor que está constantemente presente en su libro, La última de César Airafue muy fácil generar grandes expectativas con respecto al autor, quien desde el momento que comenzó a hablar llenó de risas el aula siete de la Facultad de Ciencias Sociales, haciéndonos olvidar a la mayoría que en unas dos horas debíamos enfrentarnos a un examen. En cierto modo, se podría decir que el encuentro con Idez resultó sumamente alentador, incluso inspirador para muchos de nosotros que recién empezamos la carrera, con miedos e incertidumbres. 
El título que el mismo Idez decidió otorgarle al encuentro fue La carrera de Comunicación y su influencia en la literatura contemporánea”, ya que nos confesó que necesitó obligarse a sí mismo a escribir algo que lo aclarara, lo ampliara o lo explicara. Lejos de ser una charla aburrida y teórica como lo sugiere el título, el escritor logró que se convirtiera en todo lo contrario. Comenzó contándonos cómo decidió estudiar Comunicación Social, haciéndonos reír constantemente dado que la mayoría nos sentimos muy identificados con sus palabras. Nos concientizó sobre el hecho de que nuestra carrera es la única que cuenta con una materia como Taller de Expresión, con la literatura y la escritura creativa como ejes principales, y muchos de nosotros nos sentimos menos fracasados al escuchar sus experiencias cuando la cursó. Es motivador pensar que alguien que escribió una novela como “La última de César Aira” también se vio obligado a corregir y reescribir sus trabajos de Taller como lo hacemos nosotros ahora, y a esforzarse cada día para encontrar su propio estilo, fracasando y reintentando  una y otra vez hasta lograrlo. También durante la charla se evidenció su pasión por la lectura, compartida por muchos de los alumnos: -les advierto: la lectura es un viaje de ida- nos dijo -siempre cargo con al menos dos libros, o dos textos: el obligatorio (que en la época de la facu eran los cuadernillos de apuntes) y el de placer, elegido por el único y arbitrario principio del gusto. Hubiese bastado con revisar los bolsos y mochilas de los presentes para confirmar que somos varios a quienes nos sucede lo mismo.
Luego de comentarnos sus experiencias y puntos de vista, el autor relacionó, justo como dice el título del encuentro, nuestra carrera y su influencia en la literatura contemporánea, demostrándonos cómo esto resulta casi un accidente dado que el objetivo de  Comunicación Social no es formar escritores, sino que estos simplemente surgen: “Describamos entonces el experimento: tómese miles de jóvenes a mediados de la década del noventa y sométaselos al cursado de una carrera que combina altas dosis de teoría con práctica, a lo largo de la cual estos jóvenes adquirirán destrezas que van desde el dominio de técnicas de edición audiovisual al posmarxismo lacaniano de Althusser, en la que se formarán con textos de Theodor Adorno sobre la aniquilación de la subjetividad a través de la alienación televisiva y después se dirigirán a un estudio de televisión para aprender a ponchar cámaras con el director de un canal de aire, en la que se inscribirán en una materia que se llama “Diseño Gráfico” que los formará como expertos en la fenomenología de Merleau Ponty. ¿Cómo resultará la cabeza de estos jóvenes al terminar la carrera? ¿Cómo analizarán los fenómenos que quieran estudiar? ¿Qué tipo de producciones realizarán en el área en el que se inserten? Así que, voy a decirlo, los escritores que surgimos de la carrera de comunicación(…) somos algo así como el resultado de un experimento que salió mal y, por eso mismo, se volvió mucho más interesante. Básicamente, como explicó Idez, nuestra carrera otorga a los estudiantes un grado de cultura general que resulta crucial para la escritura, además de la capacidad de observar un fenómeno desde muchos puntos de vista, algo así como en 3D, resultando siempre impredecibles, lo que es considerado una gran virtud para la literatura.
Y con respecto a la literatura contemporánea, la definió de la siguiente manera: “si es algo, la Literatura Contemporánea es ante todo un conjunto de prácticas llevadas adelante por un colectivo de sujetos que se definen a sí mismos como escritores y que suelen tener en común cierta juventud (o cierto espíritu juvenilista) el hecho de publicar sus textos a través de editoriales independientes que muchas  veces ellos mismos han fundado o con las que colaboran y que conforman redes de socialización en las que la experiencia de la práctica literaria no se agota en la publicación de un libro sino que se articula con otro tipo de actividades como lecturas, ferias de libros independientes, actividad en redes sociales, programas de radio en FM alternativas u online y creación y/o participación en revistas en papel y online de y sobre literatura. Es decir, el “escritor contemporáneo” ya no es un tipo encerrado en una habitación oscura fumando como un escuerzo frente a la máquina de escribir mientras compone, en la más absoluta soledad y concentración su “gran novela”. Es una persona como ustedes, como yo, que puede publicar un cuento inédito en una revista online, una reseña en el suplemento cultural de un diario de circulación nacional, un adelanto del comienzo de la novela que acaba de empezar a escribir en su muro de Facebook, que es capaz de fundar su propia editorial si ninguna se decide a publicarlo (en lugar de deprimirse y suicidarse, como los escritores románticos) y que a la noche puede coordinar un ciclo de lecturas en un centro cultural al que invita a otros escritores como él, que le gustan y que quiere difundir para que lean sus textos ante un público reducido pero entusiasmado por escucharlos.. Además, agregó que la literatura contemporánea se relaciona también con la hibridación y fusión de diferentes disciplinas artísticas. Por todo esto, se parece y se conecta indiscutiblemente con nuestra carrera de Comunicación Social, dado que nosotros como estudiantes estamos más preparados para sobrevivir en esa especie de “hábitat” donde todo se mezcla y surgen cosas originales que llaman particularmente la atención.
De esta forma y después de una serie de preguntas sobre su libro que, en general, nos resultó muy divertido e interesante, se dio por terminado el motivador encuentro con el escritor, que sin lugar a dudas nos renovó las energías para continuar el largo trayecto que nos espera como estudiantes de Comunicación Social (y para rendir el parcial que teníamos justo después). Quizás en un futuro sea alguno de nosotros quien se pare del otro lado para contar a los alumnos de Taller de Expresión I sobre su  experiencia como escritor y estudiante de Comunicación Social, demostrando que con esfuerzo, constancia y dedicación es posible llegar donde uno se propone.


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