El pasado
lunes 17 de Junio, los alumnos de la cátedra Cortés de Taller de Expresión I,
de la Carrera de Ciencias de la Comunicación Social, tuvimos el privilegio de
que nos visitara el escritor, docente y periodista Ariel Idez, egresado de
nuestra carrera en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos
Aires.
Eran las nueve de la mañana y a las once la mayoría
de los alumnos rendíamos un parcial que nos tenía bastante preocupados. Una
oleada de caras demacradas y ojerosas se sentaban a esperar la llegada del
escritor Ariel Idez, que por suerte no se asustó ni nos confundió con un montón
de zombies, sino que al instante nos hizo comprender que él también había
pasado por aquellos bancos y, ahora, después de haber enfrentado todos los
obstáculos de nuestra carrera, con Levi Strauss, Adorno y Peirce en el
subconsciente, venía a hablarnos desde “el otro lado del mostrador”. Dado el
grado de humor que está constantemente presente en su libro, La última de César Aira, fue muy fácil generar
grandes expectativas con respecto al autor, quien desde el momento que comenzó
a hablar llenó de risas el aula siete de la Facultad de Ciencias Sociales,
haciéndonos olvidar a la mayoría que en unas dos horas debíamos enfrentarnos a
un examen. En cierto modo, se podría decir que el encuentro con Idez resultó
sumamente alentador, incluso inspirador para muchos de nosotros que recién empezamos
la carrera, con miedos e incertidumbres.
Luego de comentarnos
sus experiencias y puntos de vista, el autor relacionó, justo como dice el
título del encuentro, nuestra carrera y su influencia en la literatura
contemporánea, demostrándonos cómo esto resulta casi un accidente dado que el
objetivo de Comunicación Social no es
formar escritores, sino que estos simplemente surgen: “Describamos entonces el experimento: tómese miles de jóvenes a mediados
de la década del noventa y sométaselos al cursado de una carrera que combina
altas dosis de teoría con práctica, a lo largo de la cual estos jóvenes
adquirirán destrezas que van desde el dominio de técnicas de edición
audiovisual al posmarxismo lacaniano de Althusser, en la que se formarán con
textos de Theodor Adorno sobre la aniquilación de la subjetividad a través de
la alienación televisiva y después se dirigirán a un estudio de televisión para
aprender a ponchar cámaras con el director de un canal de aire, en la que se
inscribirán en una materia que se llama “Diseño Gráfico” que los formará como
expertos en la fenomenología de Merleau Ponty. ¿Cómo resultará la cabeza de
estos jóvenes al terminar la carrera? ¿Cómo analizarán los fenómenos que
quieran estudiar? ¿Qué tipo de producciones realizarán en el área en el que se
inserten? Así que, voy a decirlo, los escritores que surgimos de la carrera de
comunicación(…) somos algo así como el resultado de un experimento que salió
mal y, por eso mismo, se volvió mucho más interesante.”
Básicamente, como explicó Idez, nuestra carrera otorga a los estudiantes un
grado de cultura general que resulta crucial para la escritura, además de la
capacidad de observar un fenómeno desde muchos puntos de vista, algo así como
en 3D, resultando siempre impredecibles, lo que es considerado una gran virtud
para la literatura.
Y con respecto a la
literatura contemporánea, la definió de la siguiente manera: “si es algo, la Literatura Contemporánea es ante
todo un conjunto de prácticas llevadas adelante por un colectivo de
sujetos que se definen a sí mismos como escritores y que suelen tener en común
cierta juventud (o cierto espíritu juvenilista) el hecho de publicar sus textos
a través de editoriales independientes que muchas veces ellos mismos han fundado
o con las que colaboran y que conforman redes de socialización en las que la
experiencia de la práctica literaria no se agota en la publicación de un libro
sino que se articula con otro tipo de actividades como lecturas, ferias de
libros independientes, actividad en redes sociales, programas de radio en FM
alternativas u online y creación y/o participación en revistas en papel y
online de y sobre literatura. Es decir, el “escritor contemporáneo” ya no es un
tipo encerrado en una habitación oscura fumando como un escuerzo frente a la
máquina de escribir mientras compone, en la más absoluta soledad y
concentración su “gran novela”. Es una persona como ustedes, como yo, que puede
publicar un cuento inédito en una revista online, una reseña en el suplemento
cultural de un diario de circulación nacional, un adelanto del comienzo de la
novela que acaba de empezar a escribir en su muro de Facebook, que es capaz de
fundar su propia editorial si ninguna se decide a publicarlo (en lugar de
deprimirse y suicidarse, como los escritores románticos) y que a la noche puede
coordinar un ciclo de lecturas en un centro cultural al que invita a otros
escritores como él, que le gustan y que quiere difundir para que lean sus
textos ante un público reducido pero entusiasmado por escucharlos.”. Además, agregó que la literatura
contemporánea se relaciona también con la hibridación y fusión de diferentes
disciplinas artísticas. Por todo esto, se parece y se conecta indiscutiblemente
con nuestra carrera de Comunicación Social, dado que nosotros como estudiantes
estamos más preparados para sobrevivir en esa especie de “hábitat” donde todo
se mezcla y surgen cosas originales que llaman particularmente la atención.
De esta forma y después
de una serie de preguntas sobre su libro que, en general, nos resultó muy
divertido e interesante, se dio por terminado el motivador encuentro con el
escritor, que sin lugar a dudas nos renovó las energías para continuar el largo
trayecto que nos espera como estudiantes de Comunicación Social (y para rendir
el parcial que teníamos justo después). Quizás en un futuro sea alguno de
nosotros quien se pare del otro lado para contar a los alumnos de Taller de
Expresión I sobre su experiencia como
escritor y estudiante de Comunicación Social, demostrando que con esfuerzo,
constancia y dedicación es posible llegar donde uno se propone.
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